Televisión sin publicidad y juegos «online»: la tecnología que viene

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¿Maneja a la perfección su grabador reproductor de vídeos?

¿Se comprará una videocámara digital con CCD de 1/4 pulgadas y 1,33 Megapíxels Súper HS?

¿Tiene un móvil tribanda con pantalla a color, sonidos polifónicos, tecnología WAP GPRS y mensajería multimedia?

Si su respuesta es «no», no se preocupe: es un consumidor normal.

Programas de televisión sin publicidad, gracias a grabadores que la detectarán y eliminarán, juegos «online» muchísimo más inteligentes que los actuales, o coches con sensores que se aparcan solos, son algunos de los inventos que en pocos años pueden inundar los mercados.

Sólo dependerá de que su uso esté el alcance del consumidor normal. Las sociedades modernas están a un paso de la tecnología perfecta (fácil de usar, fiable y de bajo coste). Sin embargo, muchas innovaciones tecnológicas (nuevos productos) se quedan en la cuneta.

Los consumidores no las entienden. La resultante es que grandes empresas tiran cantidades ingentes de recursos económicos en investigación, desarrollo, marketing, etc.

¿Por qué?

Michiel Boreel, experto en nuevas tecnologías de Sogeti, consultora especializada en tecnologías de la información, lo explica:

«Los ingenieros con formación tecnológica inventan y desarrollan nuevos productos sin tener en cuenta las necesidades y limitaciones de los consumidores. Caen en el síndrome de hazlo y ya lo comprarán».

En pocas décadas, la tecnología ha avanzado a grandes pasos.

Se ha pasado del teléfono con rueda para marcar a los móviles con cámara fotográfica; de los grandes ordenadores (pesaban toneladas) a portátiles y de bolsillo, de las cintas de cassette a MP3 (almacenamiento masivo de archivos musicales, a menudo localizados en internet); del fax al correo electrónico y de ir a la compra a encargarla por internet. Sin embargo, los expertos han comenzado a ver que la mayoría de los seres humanos no avanza a la misma velocidad que la tecnología.

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Es más, para muchos es perturbadora. Boreel avisa a los fabricantes de productos de gran consumo: «Si quieren llegar al mercado de masas, han de cambiar el enfoque a la hora de diseñar innovaciones tecnológicas y centrarlas en el ser humano». Hasta ahora, ha sido el hombre el que ha tenido que adaptarse a la máquina. A partir de ahora, será la máquina la que se adapte a las necesidades del usuario. Fiabilidad, sencillez, facilidad de uso y bajo coste han de ser, según este experto, los principios que rijan el desarrollo de las nuevas tecnologías. Una tecnología «asombrosa» «La aceptación de las nuevas tecnologías por parte de la sociedad es en gran medida un proceso impredecible», dice Boreel. Contrastar esta afirmación, sólo es cuestión de echar mano de viejas predicciones.

Ni por el teléfono ni por el telégrafo, los analistas de la época daban un euro. En 1899, Charles Duell, director de la oficina de patentes de Estados Unidos, aseguró que «todo lo que se podía inventar, estaba ya inventado».

En 1949, un científico predijo que en el futuro los ordenadores pesarían menos de tonelada y media (acertó) y en 1981, Bill Gates dijo que 640 Kilo bytes serían suficientes para cualquier usuario de ordenadores (actualmente los más corrientes trabajan con 640 mega bytes, 1000 veces más, y sigue en aumento).A pesar del riesgo, Boreel asegura que la tecnología del futuro será asombrosa. No cree que triunfe el concepto de una sola máquina. Al parecer habrá una gran variedad de aparatos interconectados (tecnologías en red). En pocos años, será normal tener electrodomésticos cuyo software avise de su mal funcionamiento directamente al fabricante.

La lavadora, frigorífico o centro de planchado se podrán arreglar antes de que se produzca la avería. Los coches también contarán con avanzados sistemas de seguridad: al saltar el airbag el conductor recibirá una llamada, si no responde una ambulancia se dirigirá al lugar, que será detectado a través de los nuevos sistemas de navegación GPS (localizan ubicaciones en cualquier parte del planeta vía satélite).A las televisiones se podrán incorporar grabadores de vídeo personales (tecnología TIVO), que grabarán las imágenes y sonido en el disco duro o en DVD, con la posibilidad de eliminar toda la publicidad al gusto del televidente. «Los cambios que provocarán estos nuevos desarrollos en la industria del entretenimiento serán abismales. De momento, la publicidad tendrá que buscar nuevos caminos y soportes». Según este experto, los juegos «online» serán muchísimo más inteligentes e innovadores que los actuales. Los móviles casi serán una excusa para jugar en red. Aún de mayor calado, serán los cambios ya iniciados en la industria de la música.

Para empezar, se almacenará sin gran dificultad en pequeños aparatos conectados al ordenador personal. Los melómanos o los simples aficionados podrán crear su propia estación de radio en su hogar, sin tener grandes conocimientos en informática y tecnología. El síndrome de la navaja suiza El mundo de la informática también vivirá revoluciones profundas. Para este experto, aún es un sector inestable e inmaduro, regido por el síndrome de la «navaja suiza». «Pueden hacer de todo pero no hacen nada bien». Los usuarios de la informática pasarán, en pocos años, de una interacción con el PC basada en ventanas, menús, iconos y apuntadores a otra sustentada en el sonido, imágenes, lenguaje y conocimiento. Gran parte de esta tecnología aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo.

No obstante, llegará el día en que el uso se producirá cada vez menos en condiciones determinadas por la máquina y cada vez más en condiciones determinadas por el ser humano.

Asimismo, el PC multifuncional (los de hoy en día) se irá sustituyendo por ordenadores federados. El precio cada vez más bajo de los microprocesadores (inteligencia del ordenador) beneficiará a otros objetos, con lo cual aparecerán nuevas innovaciones tecnológicas. La tendencia es distribuir la inteligencia computerizada. «Ya no tendremos un solo ordenador, sino muchos aparatos con distintas funciones interconectados entre sí».

Pero que los consumidores adopten o no los nuevos inventos que se avecinan, está en manos de las grandes empresas y de sus ingenieros. Concretamente, de que rompan su obsesión por la tecnología y comprendan que la decisión de compra es un proceso social. La mayor parte de los consumidores piensa en adquirir cuando oye o ve la utilidad de ese aparato en otra persona y se decide, cuando comprueba que será capaz de entenderla y manejarla. Al fin y al cabo: «La tecnología no nos hace más felices. Sólo hace la vida más fácil».

 

 

BCN Futur mostrará los mejores productos de hasta 30 sectores

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Lo último en decoración, en joyería, en complementos y en viajes es sólo un ejemplo de lo que se podrá ver el próximo otoño en el Salón BCN Futur, también bautizado como «la feria de muestras del siglo XXI », en la que se pretende exhibir – y con la posibilidad de comprar «in situ »- los últimos productos de las marcas más exclusivas, según explicó Enrique Lacalle, uno de sus presidentes, cargo que comparte con el director de Moda Barcelona, Paco Flaqué.

FiraBCNSegún Lacalle, se trata de la feria de «lo último », una lejana idea que pudo materializarse el año pasado en el recinto Fira de Barcelona, siendo calificada como «un éxito rotundo » por los organizadores.

En esta ocasión tendrá lugar entre el 24 y 27 de noviembre, y presentará los nuevos productos de hasta 30 sectores comerciales, como telecomunicaciones, electrónica de consumo, informática, domótica, electrodomésticos, arquitectura, arte, antigüedades, diseño, interiorismo, decoración, estética, ocio, viajes, automoción, náutica, deporte, gourmet, moda, lencería, calzado y joyería, entre otros muchos.